MANUEL MADRID
Caja Mediterráneo desveló ayer dos de sus planes más ambiciosos para los próximos años en la ciudad de Murcia. La entidad invertirá 18 millones de euros en la construcción de su nueva sede en el edificio que ocupó durante años La Oca, entre las calles Trapería y González Adalid, y reconvertirá sus oficinas centrales de la calle Salzillo en un centro cultural abierto los 365 días.
Los proyectos, diseñados por los arquitectos murcianos Luis y Manuel Clavel, se ejecutarán en dos fases. Para octubre el Ayuntamiento podría aprobar definitivamente el Plan Especial de Reforma Interior –ayer la Junta de Gobierno le dio el visto bueno inicial y en los próximos días abrirán el plazo legal de alegaciones– que permitirá la reordenación de espacios y volúmenes, por lo que las obras del «complejo financiero» podrían comenzar para finales de 2010 y durarán, al menos un año, según enfatizó ayer el presidente del Consejo Territorial de CAM, Ángel Martínez. Una vez que se haya producido el traslado de una sede a otra, Caja Mediterráneo acometerá la reforma del inmueble de la calle Salzillo, incluido en el entorno BIC de la Catedral, que se destinará exclusivamente a usos culturales –3.590 metros cuadrados–.
«Lo nuevo late detrás de lo viejo»
La principal novedad de la nueva sede –1.800 m2– será su fachada de piedra translúcida, que propiciará un cambio «radical» en el entorno, según Manuel Clavel: «Aunque se conservará parte de la fachada, porque entendemos que no es necesaria aniquilarla, vamos a darle una imagen más actual, de modo que parezca que hay un edificio moderno latiendo dentro de un edificio antiguo». La «fachada de doble piel», como describió Clavel, tendrá ventajas estéticas y térmicas «y además será modelo en cuanto a eficiencia energética, ya que dos de las premisas de CAM al encargarnos el proyecto fue que querían el mejor edificio y que fuera eficiente desde el punto de vista energético». En este caso, apuntó el arquitecto, los paneles de piedra se iluminarán de noche con luces de bajo consumo y permitirán a los viandantes de Trapería entrever sombras y siluetas.
Por su parte, el centro cultural conservará el auditorio de 400 plazas, aunque cambiará de aspecto; habrá nuevos espacios expositivos –toda la segunda planta–, más salas para conferencias y presentaciones y alojará también el ´CAMon´, espacio tecnológico de interacción y creación que estará de forma provisional en el Centro Párraga hasta que navegue el nuevo buque insignia.
«Queremos que sea un foco permanente de vida en el centro. Murcia es una gran ciudad y merece que Caja Mediterráneo haga el esfuerzo, a pesar de los tiempos que corren», destacó Martínez. El concejal de Urbanismo, Fernando Berberena, agradeció la apuesta de CAM por Murcia y estos proyectos son, dijo, «un grano más en el impulso económico para salir de esta crisis».
El arquitecto Luis Clavel matizó que el Plan Especial para estos dos proyectos era necesario para ordenar una serie de limitaciones que tiene el edificio de Trapería, que por otra parte no se encuentra protegido. En ambos casos se descarta un uso residencial, a pesar de que el suelo de ambos espacios dispone de esa catalogación en el PGOU.