MANUEL MADRID
Para disgusto de los incrédulos, el río Segura ha pasado en una década de ser una cloaca a convertirse en un corredor natural para aves, reptiles y anfibios en peligro de extinción. El último informe realizado por la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse), por encarg0 de la concejalía de Medio Ambiente y Calidad Urbana, no deja lugar a dudas: el Segura ya no es lo que era. «A poco que le ayudemos, la naturaleza tiene una capacidad increíble para recuperarse», enfatizó Pedro García, coordinador de Anse, quien confirmó la presencia en las riberas de la Contraparada de una especie tan singular y escasa como la nutria.
«No hemos podido fotografiar aún a ningún ejemplar, pero sí hemos comprobado que está ya muy cerquita de Murcia por las huellas que tenemos. Ahora nos falta determinar si corresponden a una población estable o si se trata sólo de incursiones», sugirió García, quien apunta que la población de nutria ha ido incrementándose paulatinamente en el Segura tras erradicarse prácticas delictivas como la caza directa. «En la parte alta de la Cuenca del Segura, por encima del Azud de Ojós y más arriba de Calasparra, sí tenemos evidencias, y hasta hemos encontrado nutrias atropelladas».
Además de la nutria, el entorno del Segura en el municipio de Murcia cuenta con una avifauna que sorprende hasta a los propios ecologistas, entre la que destacan peces como barbos, carpas, mamíferos como la rata de agua, el erizo; aves como el carricero, el martinete, el martín pescador, el mosquitero común, el avetorillo, la lavandera blanca, el zarcero bereber, ánades reales, garzas, fochas, garcetas, gallineta común; especies migratorias como la golondrina daúrica y el avión zapador; y reptiles como el galápago leproso, catalogado como vulnerable por el Libro Rojo de los reptiles y anfibios de España.
La edil popular Adela Martínez-Cachá aseguró durante la presentación del informe que la erradicación de los vertidos al Segura y la depuración del 100% de aguas residuales, la recuperación de motas como espacios para el recreo en bicicleta o caminando y la apuesta de las administraciones por recuperar la salud del cauce han sido los factores que han permitido devolver al Segura su atractivo como espacio natural. «Hace décadas no podía vivir nadie ni nada en el río y hoy podemos sentirnos satisfechos del estado en que se encuentra porque ha sido fruto de un esfuerzo, de un trabajo continuado y de una obsesión para que el río recuperara su valor ambiental».
Hace unos meses la Concejalía ya instaló en distintos puntos de la ciudad –en zonas aledañas al carril bici paralelo al río, que se encuentra en obras– paneles informativos con las especies de aves más características que los ciudadanos pueden encontrar si educan su mirada. Martínez-Cachá tomó nota de las propuestas de Anse, entre las que se encuentran estrechar lazos con la CHS para que el río no pierda su encanto y mejore aún más su aspecto y seguir apostando por la recuperación de sotos, meandros y manchas de bosquete como hábitats para nuevas especies y lugares de ocio y recreo.