MANUEL MADRID
Hay más fantasmas fuera del Romea que dentro. La frase pertenece a Lorenzo Píriz Carbonell, director de este baluarte artístico de la ciudad que lleva tres temporadas fuera del circuito por obras de remodelación, quien aseguró ayer a esta redacción que ya está trabajando en la programación. "Este año tendremos temporada -afirmó- y el teatro ya no cerrará nunca más". El responsable del Romea desde hace 16 años reconoce que la reforma emprendida hace tres años era necesaria para tener el teatro más moderno de España.
"Cada vez que se cortaba una pared aparecía una grieta nueva y la reforma ha sido muy delicada porque es un inmueble protegido. Todos los palcos se han tenido que rehacer respetando la estética original, ahora son más altos y se abrirán los palcos de la quinta planta que estaban cerrados. Habrá ascensor para las cinco plantas y aire acondicionado y calefacción en todo el edificio", avanzó Píriz Carbonell, quien está deseando enseñar a los murcianos todo lo que se ha hecho. "No tiene nada que ver con la chapuza incómoda del 85, cuando el teatro se cerró tres años y medio. Ahora se han reconstruido las cubiertas, se va a cambiar todo el patio de butacas y se han eliminado las butacas del 'yo no veo' de los palcos, porque había mucha gente que se quejaba de que había una mala visibilidad".
Butacas fabricadas en Yecla
Según Píriz Carbonell, todas las obras realizadas en el edificio están justificadas y asegura que se han empleado las más modernas tecnologías. "Cuando se abran las puertas nos podremos despachar y los murcianos verán el trabajo que han realizado las empresas que han participado en la rehabilitación de las fachadas -ahora son de color naranja quemado- y de las cubiertas, en la sustitución de las instalaciones básicas y en solucionar el gravísimo problema de humedades que tiene el Romea", manifestó el director teatral, que indicó que habrá más localidades -ahora 1.200- y que una empresa de Yecla está fabricando los nuevos asientos del patio de butacas.