MANUEL MADRID
Tercera temporada sin programación y nadie se atreve a decir aún cuándo reabrirá. ¿Por qué?, ¿qué ocurre? No hay respuestas a estas preguntas, salvo lo mismo que desde La Glorieta repiten sin cesar año tras año: "Todo bien, todo marcha a un ritmo normal". Las obras del Romea, el único teatro de la ciudad, son una incógnita. Los plazos dados para que concluyan las obras nunca se han respetado y casi tres años después -cerró el 30 de junio de 2007- de que bajara el telón para la reparación de cubiertas y renovación de instalaciones básicas lo cierto es que muy pocos saben qué es lo que pasa dentro. Las imágenes que publica hoy LA OPINIÓN son las primeras del interior, donde aún no se ha iniciado la sustitución de moquetas ni las 1.179 localidades repartidas en patio de butacas, plateas, palcos y gradas, una escena más propia de 'El fantasma de la ópera' que de un teatro patas arriba.
A pesar de que la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, María José Alarcón, ha solicitado en más de ocho ocasiones entrar al teatro para conocer el estado actual, el Gobierno municipal esgrime que no puede autorizar la entrada al recinto sin contar con el permiso de las concesionarias de las obras. Por unos y por otros, los murcianos ignoran cuándo abrirá su teatro y por qué se demora inexplicablemente la reinauguración. El Consistorio destinó 500.000 euros en julio de 2007 para rehabilitar cubiertas y fachadas y anunció que las obras durarían seis meses. Cuando se inició la intervención se amplió el proyecto y se sumaron dos millones más para renovar el peine, la caja escénica y la instalación de aire acondicionado.