MARGA JIMÉNEZ-FONTES
Cincuenta años dan para mucho. Y si no que se lo digan a José Ros Rosagro, quien ha dedicado estos años al mundo nazareno. Al oírlo hablar se aprecia su amor a la Semana Santa y a las cofradías de su corazón: el Perdón y Nuestro Padre Jesús, conocida popularmente como la de 'los salzillos'. "Es tanto el cariño que le tengo a estas dos procesiones que he tenido que plasmarlo en este pequeño libro para darlo a conocer a mis amigos y a la gente", comenta. El libro al que hace referencia José es un folleto de 16 páginas en el que recoge sus vivencias como cabo de andas de los pasos del Encuentro (Perdón) y de la Cena ('los salzillos').
Toda una vida resumida con gran cariño en unos textos que recogen su experiencia como nazareno, a los cuales acompañan fotografías personales. En 1960 comenzó "cargando" el paso del Encuentro y al año siguiente, "por enfermedad de mi suegro también lo hice en el paso de la Cena", comenta José, quien al nombrar a su suegro, José García López, conocido como Pepe el Rey, se le ilumina la cara. "Gracias a él y su familia cumplí el sueño de mi infancia de poder ser nazareno". Asimismo, José, quien este año se jubila como cabo de andas de ambos pasos después de desempeñar dicho cargo durante cincuenta años, destaca el amor y el trabajo que su mujer, Mercedes García, siempre ha dedicado a la Semana Santa.
Precisamente, es esta devoción y estas ganas de participar en las procesiones murcianas, la que ha hecho que la tradición cofrade pase de padres a hijos e incluso a nietos, ya que todos participan en las procesiones. Muchas experiencias, anécdotas y vivencias son las que José Ros Rosagro ha guardado en su memoria y ahora ha querido plasmar en 'Diario de un nazareno morao y magenta'. Como despedida, José ha deseado compartir todo esto y durante las procesiones de Lunes Santo y Viernes Santo repartirá 400 ejemplares de estos pequeños folletos, que a su vez son trocitos de la historia de un nazareno de corazón.
"Para mi, el poder cargar los salzillos o participar en la procesión de San Antolín es como aprobar unas oposiciones. Es una alegría muy grande la que he sentido toda mi vida", señala José a la vez que reconoce que el próximo año -que ya no ejercerá como cabo de andas- "cuando vea pasar los pasos alguna lagrimilla caerá". Para conocer la verdadera devoción de José por la Semana Santa sólo hay que leer las palabras con las que comienza su diario: "No quiero llenaros de recuerdos (...) sólo quiero abrazar a los que me apoyaron, a los que sintieron conmigo, a los que vivieron a mi lado la pasión de ser cofrade. Sólo quiero transmitir el mismo deseo que me inculcaron, el mismo amor que llevo dentro por esta familia nazarena, que fue, es y será, parte siempre de mi vida".