MARGA JIMÉNEZ-FONTES
Una de las cosas que suelen producir cierto placer a las personas de a pie es comprar. Comprar, incluso, cualquier cosa. Hay quienes hasta experimentan una sensación imposible de explicar al ver como consiguen esa prenda de ropa tan ansiada o terminar de amueblar un salón.
Pero para poder comprar se necesita dinero y de eso, en estos tiempos que corren, se ve muy poco. Ahora se lleva el ahorrar lo que se pueda y si hay que hacer algún gasto extra mejor que sea poco. Con la crisis se agudiza el ingenio y son muchos los que se han dado a eso de "reformarse o morir".
Así que ahora la gente prefiere arreglar sus antiguos zapatos, reinventar un vestido de fiesta o realizar pequeños retoques en sus casas. Es por ello, que muchos oficios hayan experimentado un auge en el último año. A pesar de lo que normalmente se cree, los zapateros no han dejado de trabajar con crisis o sin ella, pero sí que es cierto que "ahora hemos notado que los clientes nos traen calzado mas antiguo, más usado y antes solían traer zapatos nuevos para poner alguna tapa", según comenta Fulgencio Martínez, de Don Tacón.
Si seguimos con el sector de la ropa, son muchos los que, a la hora de sacar las prendas de invierno o verano, se piensan mucho si donarla a alguna ONG o llevarla a una costurera para que le haga algún arreglo y así poder sacarle partido un par de temporadas más. Cierto es, que las tiendas tradicionales de moda siguen estando repletas de gente buscando su prenda perfecta, pero igual de cierto es que, cada vez más, hay personas que deciden reciclar su ropa. Así, Yolanda Alemán, dueña de la tienda de arreglos Violet, en el centro comercial Atalayas, asegura que siempre han tenido mucho trabajo, pero que últimamente "la ropa que nos llega al taller está más usada", al igual que ocurre con el calzado.
De esta manera, a Violet llegan muchas chaquetas de caballero o vestidos de fiesta, que las clientas deciden reutilizar "reformándolos, haciéndolos más largos o más cortos e incluso cambiando el diseño", comenta Yolanda Alemán.
Proyectos
Si nos alejamos de las tiendas y lo que queremos es comprar una casa, todo apunta a que no es el mejor momento para hacerlo. Es por esto que hay quienes se decantan por reformar o hacer pequeñas obras en sus viviendas. La tienda de interiorismo y decoración El Picaporte de Murcia suele llevar a cabo obras de reforma en casas y locales.
Desde que empezara la crisis, sus dueñas han notado un incremento de proyectos, ya que como asegura una de ellas, Rocío Olivares, "la gente tiende a reformar más sus casas, aunque mira mucho más los gastos". De todas maneras, mantiene que "no hace falta tener un presupuesto elevado para que el resultado sea bueno".
Los oficios relacionados con la construcción (carpintería, fontanería, albañilería, electricidad, etc.) son los que mas han notado la crisis en el último año, pero a la vez, con las pequeñas reformas en casas y locales están compensando esa falta de trabajo, "aunque han bajado mucho sus presupuestos", según comenta Rocío Olivares.