Después de la intervención de Bofill, los miembros de las delegaciones europeas quisieron despejar algunas dudas sobre el proyecto, casi todas relacionadas con la financiación y con la reducción de tasas de delincuencia. Por ejemplo, un representante holandés le recordó que en su país se habían disparado los casos de impago por operaciones similares ya que las familias con escasos recursos eran incapaces de afrontar los gastos de comunidad. Otros delegados de Inglaterra se cuestionaban la viabilidad económica del proyecto -Bofill lo justificó en el incremento del volumen de edificabilidad- y le preguntaron cómo se mediría el éxito de la actuación. Otros se interesaron por el método empleado para involucrar a los vecinos.