"La rehabilitación de viviendas pasa en muchos casos por la demolición de barrios que no cumplen las suficientes condiciones de calidad para reconstruirlos nuevamente", según dijo ayer el presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región (APRI), Juan Hernández Albarracín, que ve pocas posibilidades de que la restauración pueda convertirse en el motor de la recuperación. Advirtió además de que las actividades relacionadas con la reforma de las viviendas "es uno de los sectores en los que hay más economía sumergida".
Hernández Albarracín considera que la rehabilitación "puede ser una medida positiva, pero no puede llegar a ser el eje de la recuperación económica, cuando más del 60% de las viviendas tiene por encima de los 20 o 25 años y vienen de la época desarrollista del franquismo, por lo que no cumplen unas condiciones mínimas de calidad. A lo mejor la rehabilitación pasa por derribar algunos barrios y construirlos nuevamente".