Francisco y Vanessa empiezan a ver el final del túnel. Pero mantienen la cautela. Incluso ahora, cuando acaban de conocer la sentencia que condena a los antiguos jefes de Francisco por el accidente que le dejó en una silla de ruedas. Aquello fue en el año 2001. Han pasado nueve años desde entonces -con múltiples recursos, citaciones, suspensiones, declaraciones, más recursos- y se resisten a creer que esto pueda ser, esta vez sí, el final. "Estamos muy contentos, pero ahora habrá que seguir esperando porque suponemos que recurrirán la sentencia -subraya Vanessa-. Llevamos ya muchos desengaños y no confiamos en que esto sea el final".
Su pesadilla empezó el 16 de julio de 2001. Ese día, el jefe de Francisco en Emeconsa le envió junto con un compañero, D.S.O., a levantar una nave industrial para la empresa Fruveco, ubicada en El Raal. Mientras trabajaba desde una grúa, Francisco se golpeó con un cable de alta tensión de 20 kilovatios. Su compañero, que acudió a ayudarle de forma inmediata, también resultó afectado por la descarga. Francisco estuvo en coma un mes y medio y se encuentra en una silla de ruedas desde entonces. Además, se ha sometido a varias operaciones para que le reconstruyan parte del cráneo.
Ahora, nueve años después, el Juzgado de lo Penal número 2 de Murcia ha condenado a los responsables de Emeconsa, Fruveco y Refrigeraciones Vizcaíno a siete meses de prisión y a pagar una indemnización que suma 523.000 euros. En la sentencia -que rebaja la pena al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas- el juzgado arremete duramente contra la falta de medidas de seguridad. "Si se cumple la condena, por fin podríamos quitarnos un peso de encima", concluye Vanessa.