MANUEL G. TALLÓN
La crisis acucia, el hambre aprieta y muchos marchan en busca de oportunidades. Las elevadas tasas de desempleo han hecho, por una parte, que el comedor social de la fundación Jesús Abandonado haya servido casi 23.000 comidas más en 2009 que en 2008 y, por otra, que muchos inmigrantes hayan dejado Murcia para buscar trabajo en otro lugar, principalmente en Francia y en el centro de Europa.
Estas son dos de las conclusiones que extrae el patronato de Jesús Abandonado al hacer balance de los datos de los dos últimos años.
El comedor de la calle Eulogio Soriano, actualmente en obras para ampliar su aforo y llegar a 160 plazas, dio 116.912 comidas y cenas en 2008 y el pasado año se llegó a 139.328 para un total de 4.115 usuarios, más de la mitad de ellos de edades comprendidas entre los 21 y los 40 años.
El perfil del demandante de alimentos sigue apuntando a un hombre inmigrante, aunque ahora en torno al 40% ya son españoles cuando hace poco ese índice estaba en el 26%.
El presidente de la fundación, José Fernández, percibe que ese perfil de personas que acuden al comedor o al albergue, situado en la carretera de Santa Catalina, va cambiando y la tendencia se va a mantener. "Antes la inmensa mayoría eran inmigrantes, pero de un tiempo a esta parte cada vez vienen más españoles. Nosotros ni miramos la raza, ni el color de la piel, ni otros aspectos similares. Simplemente tratamos de ayudar de forma global a personas sin recursos, pues la fundación no sólo facilita comida y alojamiento, sino que también da calor humano y un trato cercano a quien lo necesita, una labor que hace falta desarrollar, aunque por supuesto que nos gustaría tener que hacerla en menor medida".
Según Fernández, en 2010 la tendencia es la de que se reduzca el número de inmigrantes que acuden a Jesús Abandonado "porque va a haber menos en la ciudad, que se va vaciando de inmigrantes, que se están yendo hacia otros países en busca del trabajo, pues está claro que se mueven en función de dónde tienen oportunidades de trabajar".
Abrir el comedor cuesta cada día 1.200 euros y en el mismo trabajan seis personas, a las que se suman los voluntarios de Jesús Abandonado.