MANUEL G. TALLÓN
El pueblo de Monteagudo clamó ayer contra la asociación Preeminencia del Derecho al conocer que este grupo formado por varios abogados pedía al ministerio de Hacienda la retirada del Sagrado Corazón de Jesús, escultura que se instaló en el año 1951 sobre el castillo árabe de los siglos XII-XIII situado en el cerro más alto de la Huerta de Murcia.
Mordiéndose la lengua o directamente sin hacerlo, los vecinos de esta pedanía murciana criticaron este planteamiento y acusaron a los promotores del mismo, con el letrado José Luis Mazón al frente, de "insensibles" y "provocadores".
El párroco de Monteagudo, José Luis Riquelme, indicó que "se trata de una provocación hecha sin criterio, pues por muy juristas que sean los que piden la retirada del Cristo, demuestran una gran incultura y atentan contra el legado no sólo cristiano, sino de otras civilizaciones, pues la figura se levanta sobre un castillo árabe que antes fue una fortaleza romana".
"Los que viven aquí han crecido y se han emocionado viendo esta imagen, que es un símbolo y una seña de identidad, se tenga más o menos fe. Por ello, respetando a quienes no creen, pienso que los que piden que se elimine el Cristo sólo buscan protagonismo", añadió don José Luis, quien ejerce como párroco desde hace un año y medio y que admitió que algunos vecinos han sugerido manifestarse públicamente por las calles del pueblo. "No es necesario y simplemente confío en que las instituciones nos amparen", comentó al respecto.
Por su parte, Ángel Fuentes, quien dirige cada año la peregrinación que se celebra el Día del Sagrado Corazón de Jesús y que suele congregar a unas dos mil personas, comentó que "está fuera de lugar la petición de eliminar esta escultura, porque no atenta contra nadie y pedir que la retiren es de alguien insensible".
La figura, de 10 metros de altura y que fue esculpida por Nicolás Martínez Ramón, se levantó en el año 1951 después de que fuese destruida en 1936 la original, del mismo autor, que databa del año 1925.
"Lleva allí en el monte casi un siglo y forma parte de nuestra cultura, por lo que es un símbolo que merece ser respetado, que sea venerado o no ya depende de cada uno, pero en ningún caso se debe eliminar, pues eso sería atacar directamente la fe de muchas personas", indicó Ángel Fuentes.