EUROPA PRESS
Los jueces de la Región de Murcia ven con optimismo la nueva Ley de Mediación y Arbitraje que está preparando el ministerio de Justicia con el objetivo de potenciar la resolución de conflictos para evitar que éstos lleguen a los tribunales y rebajar, de esta manera, la carga de trabajo de los juzgados. En este sentido, resaltaron la necesidad de que "se cierre el grifo y entren menos asuntos al sistema". Así lo manifestó ayer el juez decano de Murcia, Miguel Pascual de Riquelme, quien cifró en 300.000 los asuntos que entraron el pasado año a los juzgados de Murcia para los 150 magistrados con los que cuenta por cada 100.000 habitantes, frente a los 275.000 de 2008.
Es por ello por lo que consideró imprescindible "reforzar los recursos de la Administración de Justicia, renovar las infraestructuras y los medios de trabajo", además de que Murcia se ponga al nivel europeo en cuanto a la ratio de jueces, ya que ésta se sitúa en la Región en 10,5 magistrados por cada 100.000 habitantes, cuando en Europa se dobla esta cifra hasta llegar a los 18 ó 20. En este sentido, Riquelme puso de manifiesto que "la opinión no sólo es favorable, sino que también es una reivindicación que se viene haciendo desde la judicatura hace tiempo". "Cualquier esfuerzo que acerque a ello a través de esta ley contribuirá a ingresar menos asuntos en el sistema de justicia y a que se encuentre una respuesta perfectamente adecuada y proporcionada a esos mecanismos alternos", señaló. La idea es, explicó, "descongestionar a la Administración de Justicia para que así podamos dedicarnos a los asuntos que nos merecen, y que quedan empantanados por esa avalancha de asuntos que podrían encontrar respuesta en otro sitio".