D. C. M.
Nadie quería hablar mal del fallecido ayer, pero todos -vecinos y familiares- tenían una cosa en mente: José Antonio venía buscándose un final así desde hacía tiempo. Su propio padre, Antonio Gálvez, de 84 años, acudió al Palacio de Justicia para pedir que dejasen en libertad al hombre que, presuntamente, acabó con la vida de José Antonio en la tarde del pasado sábado. "Hemos pasado por un auténtico calvario durante años -recordaba ayer Antonio a las puertas del juzgado de guardia-. José Antonio era una persona muy agresiva. He vivido toda la vida acobardado por mi hijo".
La muerte de su hijo, a pesar de esta mala relación, supuso un duro golpe que se vio multiplicado por la detención de su sobrino.
"Antonio es una persona extraordinaria. Siempre se ha portado conmigo como un hijo. Le daría lo que fuera, lo que necesitara, ahora mismo". Roto por el dolor, Antonio pasó entonces a relatar algunos de los episodios de agresiones y amenazas protagonizados por su hijo. "A él no le gustaba mi pareja, y hace unos meses vino y me dijo que la iba a llevar y la iba a amarrar con una cuerda en el campo para después matarla".