MANUEL MADRID
Las arcas municipales tienen un colador y por sus agujerillos, año tras año, ha ido cayendo tanta calderilla que al hacer recuento han echado en falta 119,8 millones de euros. Esta cantidad, según consta en la liquidación de la Cuenta General del Ayuntamiento correspondiente al ejercicio 2008, corresponde a deudas acumuladas que ciudadanos morosos no han saldado con la Administración local y que no se han recaudado con el paso de los años. En este saco se incluirían impuestos, multas y tasas pendientes de cobro. Muchas de ellas, según denunció ayer el concejal socialista Alfonso Navarro, están prescritas y son incobrables, por lo que el PSOE achaca a la mala gestión del PP que en 2009 sólo se pudiera recuperar casi un 30% -35,6 millones- de toda la deuda.
Estos 119,8 millones representarían, según Navarro, un 21% del presupuesto consolidado del Ayuntamiento para 2010, que asciende a 559 millones. El PSOE sostiene que este "auténtico desastre" puede deberse a la "incapacidad absoluta" del PP para gestionar el dinero que se debe al Ayuntamiento o a la "actitud engañosa" del Gobierno municipal, "que trata de mantener y contabilizar la deuda prescrita e incobrable para que ésta figure como futuro ingreso en el presupuesto municipal".
Navarro ha pedido por escrito explicaciones a la concejalía de Hacienda para que especifique cómo se distribuye esa deuda por conceptos impositivos con el fin de conocer qué tipo de deudas son las que se están computando en este capítulo de deuda acumulada.
"La gestión municipal de tributos", sostiene Moya-Angeler, "deja mucho que desear y la actitud del PP, si se confirma que están incluyendo en los presupuestos deudas incobrables como futuros ingresos del Ayuntamiento sería tan engañosa e improductiva como hacerse trampas jugando al solitario". Los socialistas califican de "inconcebible" que el Consistorio esté dejando de cobrar cantidades tan elevadas y Navarro insinúa que la empresa que gestiona el servicio "sólo se dedica al cobro de impuestos fáciles", por lo que lamenta que el Ayuntamiento en lugar de pedir cuentas a la contrata se dedique a subir cada año tasas y tributos.