M. J-F.
Acompañado por su mujer y su hija, el concejal de Prevención y Extinción de Incendios y Cooperación al Desarrollo, Remigio López, llegaba ayer ilusionado a la iglesia de Santa Eulalia como pregonero de las fiestas de San Blas. Sin embargo, fue Pilar López quien puso voz al pregón de su padre, leyendo unas hermosas palabras dedicadas a uno de los barrios más castizos. En el acto, que contó con la asistencia de numerosas personas, también quisieron estar, acompañando al concejal, sus compañeros de corporación Fulgencio Cervantes y Fátima Barnuevo, así como la presidenta de la Junta Municipal, Isabel Monreal. Tras la lectura del pregón, el cual inauguró las fiestas oficialmente, se hizo entrega de un obsequio a Remigio López y se celebró una misa cantada por el grupo de Coros y Danzas Alma Huertana, de la peña huertana El Zarangollo.
Tras ella, un pasacalle por las calles del barrio de Santa Eulalia, a cargo de una charanga, anunciaba lo que sería una agradable jornada vecinal. Y es que, la plaza de la Candelaria se convirtió ayer en el punto de encuentro, donde familias y amigos se dieron cita para degustar una paella gigante, elaborada por el restaurante El Tirol de Totana. Asimismo, tampoco faltó el conocido vino de la emblemática taberna del Tío Jesuso. Sin duda, el de ayer fue un buen comienzo para unas fiestas que se despedirán el próximo miércoles.