M.T.
"Mis recuerdos relacionados con la Fuensanta se remontan muy atrás en el tiempo, pues desde que tenía seis años me iba con mi abuela, que entonces era la camarera, a cuidar a la Virgen", evoca Pilar de la Cierva, que a esa edad portó en sus manos la corona del Niño durante la ceremonia de coronación de la Fuensanta como patrona de la ciudad. Y sigue relatando: "Bastantes años después ella falleció y entonces el Cabildo me propuso que fuera yo la camarera y acepté esta función, que para mí es un privilegio".
Ella heredó de su familia el amor y la dedicación a la patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta, pero ¿está asegurado el relevo en el cargo que ahora ostenta? A esta pregunta contesta que "cuando yo me muera o esté inhabilitada para desempeñar esta función lo dejaré y entonces será el Cabildo el que nombre a la nueva camarera de la Virgen de la Fuensanta. Seguro que designará a la persona que esté preparada para serlo".