MARGA JIMÉNEZ-FONTES
Son las nueve de la mañana de un sábado y en Patiño las mujeres ya han empezado a trabajar para que hoy, domingo, a nadie le falte una pelota que probar. En la sede de la peña huertana La Hijuela, Pepita Caballero, Fina Cerezo, Águeda Miñano, Mercedes Sánchez, Antonia Pérez, Dolores Olmo y Maribel Fernández, se dan cita un año más para cocinar el caldo y elaborar las pelotas. La mejor receta es el cariño con el que se hacen las cosas y para muestra de ello tan sólo hay que verlas trabajar.
Con total organización, ponen todas sus fuerzas en que la comida salga exquisita. Y no es exagerado el decir todas sus fuerzas, pues tras la vorágine del día del Encuentro de Cuadrillas en Patiño "estamos destrozadas y nos tiramos dos o tres días muy malas", comenta Fina con una gracia natural. Como en toda cocina que se precie, cada una tiene su papel: añadir el pan, poner un poco de azafrán o colar el caldo y separar el apio. Pero sin duda, lo que más destaca en La Hijuela es el buen humor y las ganas de compartir de estas mujeres que, desde hace 22 años, no han faltado a la cita con los fogones para hacer las tradicionales pelotas. La puerta de la sede no permanece cerrada ni cinco minutos, ya que las cocineras reciben visitas de familiares y amigos. Hay pocos hombres, ya que de estas pelotas entienden más ellas, tal y como aseguran. Aun así, "ellos colaboran en todo lo que pueden", defienden las vecinas de Patiño.
Desearían que las chicas jóvenes ayudaran más para así poder seguir con la tradición muchos años, pero mientras, entre pelota y pelota, también hay momento para un chato de vino, un poco de queso y muchas risas, ya que para estas mujeres es todo un placer poder colaborar con una fiesta como la que hoy se vivirá en Patiño.