Respecto al crecimiento migratorio, el documento del INE indica que la migración exterior constituye el componente "más volátil e incierto" del devenir del demográfico futuro. Si bien en los últimos años ha sido clave en el aumento poblacional -entre el 75,6% y el 92,8% del crecimiento anual desde 2002 hasta 2008-, el INE indica que en los próximos años se reducirá, pasando de los 958.000 inmigrantes anuales registrados en 2007 a 345.000 en 2012. A partir de 2012, la proyección fija un horizonte de 400.000 inmigrantes en 2018, previendo una evolución estable del flujo anual de entrada de población procedente del extranjero hasta dicho año.
Con ello, habida cuenta de la importancia adquirida por el fenómeno de la emigración exterior, el INE supone que se producirá una estabilización de la migración exterior neta. En cuanto al saldo migratorio por comunidades autónomas, el documento indica que la migración exterior tendrá una contribución al crecimiento demográfico de cada comunidad muy inferior al registrado en años pasados. De hecho, el saldo migratorio sería negativo en algunos años para el periodo proyectado en Cataluña, País Vasco, La Rioja, Comunidad de Madrid y Ceuta, tal y como refleja la evolución proyectada de la tasa de migración neta.