GEMA PANALÉS LORCA
El Jardín Chino de Murcia acogió ayer una concentración de Minis con la que los amantes de estas pequeñas joyas de la carretera quisieron celebrar el 50 aniversario de la marca.
Aunque había muchos vehículos nuevos, los modelos clásicos, algunos con más de 30 años, fueron los que acapararon la atención de los asistentes. "Casi todos los Minis antiguos están 'tuneados'. La pintura, la tapicería y las ruedas son nuevas. Muchos le cambian también la culata para que el coche sea más potente y alcance hasta los 180 kilómetros por hora", apuntaba Valentín, un alcazareño de 34 años que acudió a la concentración con sus amigos del pueblo.
"Conducir un mini es como subirte a un kart. Los coches de ahora llevan demasiada tecnología. El Mini clásico no tiene dirección asistida ni ABS, pero conducirlo es una auténtica gozada", explicaba José María, de 30 años, y también natural de Los Alcázares.
Otro de los asistentes, Antonio, que actualmente es propietario de 15 Minis que importa de Alemania, reconocía que "aunque no es un coche fácil de conducir, porque es muy pequeño y no tiene amortiguadores, llevar uno es una experiencia inigualable. Además, no son caros, ya que su precio oscila entre los 6.000 y los 24.000 euros".
Casi todos los asistentes a la concentración eran hombres, solteros, con edades comprendidas entre los 25 y los 35 años, amantes del mundo del motor y de los placeres de la vida. "¿Que si ligamos más con los Minis? No sé, pero por lo menos se intenta...", contaban entre risas.