M. J-F.
Nazarenía por las venas. Así definen sus conocidos a Mariano Soler Mateos, conocido panadero del barrio de San Antolín, que falleció el pasado lunes, a los 84 años de edad.
En el año 1953 fundó la que hoy es la hermandad de La Verónica, de la cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Murcia. Así lo recuerda el Cabo de Andas de dicho paso, Esteban Martínez Melgarejo, quien asegura que a Mariano "le gustaba mucho la hermandad y la Semana Santa".
De hecho, fue tanto el amor que profesaba a su cofradía que inculcó esta tradición a sus hijos y nietos, y, hoy en día, también son cofrades. Mariano estuvo muy vinculado a la iglesia de San Antolín de Murcia y solía colaborar en diferentes celebraciones.
Además, formaba parte de los Caballeros de la Fuensanta de San Antolín, según Martínez Melgarejo. "Era muy buena persona y siempre acudía a su cita en Semana Santa con los actos de la cofradía, ya fuera la bajada del Cristo del Perdón o el besapié", añade.
Desde hace tres o cuatro años, su avanzada edad no le permitía ejercer su labor como cofrade y mayordomo de la cofradía, pero su espíritu nazareno siempre estuvo presente.
Su mujer, Rosalía Moreno, y sus once hijos, Pedro, Pepi, Carmen, José Miguel, Rosa, Asunción, Pilar, Mercedes, María Soledad, Mariano y Marina, así como sus nietos y biznietos, lo despedirán junto a amigos y demás familiares, en una misa funeral por el eterno descanso de su alma, que tendrá lugar el próximo jueves, 22 de octubre, en la iglesia de San Antolín, en Murcia, a las ocho de la tarde.