AGENCIAS
El Consejo de Hombres Buenos de Murcia, el Tribunal de las Aguas de Valencia, y el silbo gomero se incluyeron ayer en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se reunió en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos). Con éstas, ya son cuatro las declaraciones con la que cuenta España en dicha lista.
El Consejo de Hombres Buenos y el Tribunal de las Aguas, presentados como una sola candidatura, han sido declarados como testimonio único de una tradición cultural viva, la de la justicia y el gobierno democrático y autogestionario de las aguas por parte de los campesinos andalusíes en las huertas que rodeaban las grandes ciudades de la fachada mediterránea de la Península Ibérica.
El consejero de Cultura y Turismo, Pedro Alberto Cruz, indicó que esta declaración "constituye un motivo de enorme felicidad y una gran noticia para la Región de Murcia, ya que por vez primera ve incluida una de sus instituciones, una de sus tradiciones culturales, dentro de la dilatada lista de la Unesco". Cruz también recordó que "con anterioridad se había declarado Patrimonio de la Humanidad las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo, dentro de las cuales, naturalmente, están incluidas las de la Región de Murcia".
Cruz felicitó al Consejo de los Hombres Buenos y señaló la necesidad de "seguir trabajando para que en el futuro otras tradiciones sigan incrementando la lista del patrimonio inmaterial de la Unesco".
La Región de Murcia y la Comunidad Valenciana presentaron la candidatura del Consejo de Hombres Buenos y el Tribunal de las Aguas de Valencia ante la Unesco el mes de septiembre del año pasado. Este proceso se inició tras la aprobación por el Consejo de Patrimonio Histórico, en su reunión de octubre de 2007 celebrada en Cartagena.
Un órgano rápido y eficaz
El Consejo de Hombres Buenos de Murcia y el Tribunal de las Aguas de Valencia tienen su origen en la época de dominación musulmana, entre los siglos IX y X, y administran el gobierno y la justicia del regadío de la huerta. Desde sus orígenes, ambos tribunales han dirimido conflictos de dos tipos: intercomunitarios, entre vecinos de varias poblaciones o clanes que participaban en un mismo curso de agua, o pequeños problemas individuales en un mismo sistema hidráulico o de acequia. De los consejos se fue generando un sistema colectivo de gestión y gobierno de los sistemas hidráulicos por parte de los propios regantes que ha perdurado hasta nuestros días. Sus competencias se limitan a asuntos consumados, y "se administran de forma sabia, oral, rápida y eficaz", según el expediente presentado a la Unesco, pues las de derecho deben tramitarse a través de los tribunales ordinarios de justicia. Las quejas y sentencias de los huertanos se emitían de palabra, lo que favorecía una justicia rápida y evitaba la intervención de letrados y representantes legales, lo que, además de sumamente eficaz, también la hacía más barata.