MANUEL G. TALLÓN
La ciudad se mueve desde ayer y lo hará hasta el viernes bajo el son que marcan los grupos de coros y danzas que participan en el 42 Festival Internacional de Folclore en el Mediterráneo, un certamen en el que la cultura y las costumbres se globalizan. Así, los ritmos africanos se mezclan con el exotismo indio, la exuberancia venezolana y el clasicismo europeo de los grupos llegados desde Francia, Italia, Armenia y también de España, pues hay representación de Madrid, Canarias y, lógicamente, Murcia.
El encendido de la Antorcha de la Amistad, a cargo del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, dio paso al tradicional izado de banderas y al inicio del colorista desfile en el que los protagonistas dieron lo mejor de sí mismos ante el público que ayer asistió al acto y que en los próximos días tendrá la ocasión de deleitarse con distintas actuaciones en varios puntos de la ciudad.
El recorrido, que partió de la plaza de Santo Domingo y llegó a la Glorieta de España, estuvo amenizado por los corremayos, personas vestidas de arlequín que llegaron desde Alhama de Murcia para animar el cotarro y mezclarse con los zancudos franceses del grupo Lous Crabots de Semisens o con los caballitos indios del Shilpagya Indian Traditional Arts.
Ante la atenta mirada de los reyes moros y cristianos y sus abanderadadas y de las reinas de la Huerta, se llevó a cabo el esperado encendido y, a continuación, un acróbata que iba avanzando sobre una bola del mundo dejó boquiabierto a más de uno.
La elegancia y variedad de los trajes regionales que portaban los miembros de cada formación también fueron objeto de comentarios por parte de los cientos de murcianos presentes a lo largo del recorrido.