Aunque algunas farolas de la Gran Vía no llevan ni una semana colgadas, uno de sus particulares atributos ya empieza a ser útil. Se trata de los brazos laterales, instalados expresamente para sostener la iluminación que se utiliza para engalanar la ciudad de cara a las fiestas. En este caso, la Feria de Septiembre se encuentra a la vuelta de la esquina, así que ayer por la mañana los obreros se pusieron manos a la obra para colgar las luces, que vestirán la calle con su brillo todas las noches durante la primera quincena del próximo mes.