M. G. T.
Medio centenar de taxistas pidieron "poder trabajar seguros" y se manifestaron ayer frente a la Delegación del Gobierno en solidaridad con el compañero que fue apuñalado el jueves por un cliente en Molina de Segura y para protestar por la "inseguridad" que deben soportar, según indicó el presidente de la Federación Feretaxi, Álvaro Verdú, quien manifestó que "hay delincuentes que campan a sus anchas y tienen en los taxistas a víctimas propiciatorias"
En relación al clima de amenaza en el que los profesionales del volante desarrollan su labor, Verdú admitió "malestar por la situación de precariedad e inseguridad que vivimos" y añadió que "es responsabilidad de las fuerzas de orden público poner los medios para impedir que se produzcan agresiones y no pueden mirar hacia otro lado".
Verdú criticó que el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, "vino a a decir el otro día en la radio, en la Cadena Ser, que el hecho de que a un taxista le degüellen va en el oficio y esas declaraciones están fuera de lugar".
Verdú y el secretario general de Fedetaxi, José Corbalán, se reunieron con el vicesecretario general de la Delegación del Gobierno, Tomás Escobar, y a la salida del encuentro, Corbalán indicó que "se nos dijo que las palabras del delegado se sacaron de contexto".
La Delegación del Gobierno comunicó, a través de una nota de prensa, su disposición a colaborar en todas aquellas medidas de su competencia que permitan incrementar la seguridad para los trabajadores del taxi y facilitar la implantación de aquellas tecnologías que favorezcan dicho objetivo.