En el bazar de Los Dolores en el que se vendían las joyas falsificadas se utilizaba a modo de 'cebo' joyas con imitaciones de menor calidad que los detenidos colocaban en el escaparate o lugares visibles de la tienda. Estos complementos eran de características similares pero no idénticas a los artículos que pretendían imitar De este modo, se invitaba a los clientes que se interesaban por ellas a pasar a la trastienda del local o al domicilio del piso superior, donde se les mostraban falsificaciones de mayor calidad, que incluían reproducciones de los embalajes y etiquetas supuestamente originales para otorgar mayor veracidad a los artículos vendidos. Así, los detenidos se cubrían las espaldas y sólo ofrecían su mejor mercancía a sus mejores clientes.