REDACCIÓN
El incendio que el pasado miércoles arrasó una fábrica de palés de madera ubicada en Sangonera la Seca obligó a movilizar a 62 bomberos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del ayuntamiento de Murcia -incluso aquellos que estaban librando o de vacaciones-. A ellos se les sumaron varios efectivos del Consorcio de Extinción de Incendios de la Comunidad y personal de la Base aérea de Alcantarilla.
Además, el dispositivo contó con el apoyo de dos helicópteros de la Dirección General de Emergencias -el que tiene su base en Alcantarilla y el ubicado en la Sierra de la Pila- y de miembros de la Guardia Civil, Policía Local, Cruz Roja y Protección Civil del ayuntamiento de Murcia. En total, más de un centenar de personas participaron en las labores de extinción de las llamas.
El incendio, que se inició cuando pasaban cinco minutos de las cinco de la tarde, destruyó una nave de 1.500 metros cuadrados perteneciente a la fábrica López Marín Alcantarilla S.L. Además, una nave anexa, de 1.100 metros cuadrados, resultó afectada por las llamas.
Según informaron desde el ayuntamiento de Murcia, en el momento de situación extrema había hasta 42 bomberos del SEIS trabajando en las labores de extinción de las llamas con 13 vehículos. El fuego quedó controlado de madrugada, aunque las labores de refresco y de vigilancia de la zona prosiguieron durante toda la jornada de ayer.