Si el informe de la Policía da muestra de la sorprendente forma en que Roch Tabarot gestionaba sus empresas, el realizado pro los administradores concursales de Riviera Coast Invest (la promotora y matriz del grupo) no resulta menos llamativo. Entre las irregularidades e incongruencias que detalla, lo más sorprendente es la decisión adoptada por Tabarot y su mujer, Anne-Michelle Devert, en la junta de accionistas del 30 de junio del pasado año 2008. Sólo tres semanas antes de solicitar el concurso voluntario de acreedores y cuando ya llevaban meses sin pagar a inversores y proveedores, aprobaron las cuentas anuales del ejercicio anterior y acordaron repartir tres millones de euros en dividendos. Los administradores intentarán rescindir esta decisión.
La creación de Riviera Invest Patrimonio, otra de las sociedades del grupo, tampoco está clara. Fue en julio del año 2007 y Tabarot y Devert aportaron como capital sus acciones en la matriz del grupo, que valoraron en 35,6 millones. Sólo cuatro meses antes el empresario y su mujer habían estimado el precio de esas mismas acciones en poco más de un millón de euros en otro intercambio de títulos entre ambos.
Con esta jugada, el empresario quería dar "apariencia de solvencia" ante los posibles compradores en un momento en el que el mercado ya empezaba a dar signos de estancamiento, según el razonamiento de los actuales administradores.
Presentaban de esta manera un gran grupo encabezado por una firma que supuestamente acumulaba unos 35 millones en patrimonio cuando no eran más que acciones de su propia promotora.