04 de abril de 2018
04.04.2018
Lorca

Iberdrola comienza a desmontar la subestación eléctrica de La Viña

Los elementos metálicos serán retirados y después se procederá a la descontaminación del suelo

04.04.2018 | 04:00

La compañía eléctrica Iberdrola ha acelerado los trabajos para dejar expedito, lo antes posible, el solar que ocupaban las instalaciones de la vieja subestación eléctrica ubicada entre los barrios de La Viña y San Antonio de Lorca. Los vecinos de la zona, especialmente los de La Viña, fueron quienes, hace años dieron la voz de alarma y con sus movilizaciones consiguieron que se les tuviera en cuenta cuando exigían lo que ya es una realidad.

Desde hace varios años, el servicio que desde allí se prestaba se trasladó hasta la zona de La Quinta, por parte de Iberdrola, iniciándose así el desmantelamiento de las instalaciones que ahora se va completando poco a poco con el desmontaje de los elementos metálicos y posteriormente ocurrirá con la descontaminación del suelo, según esperan y confían desde el equipo de Gobierno y los propios vecinos.
Iberdrola solicitó licencia para la retirada de los elementos metálicos o torretas que aún se visualizaban y ahora falta la demolición de las estructuras que ya han sido desmontadas.

Desde el equipo de gobierno han mostrado su satisfacción porque «se trata de un paso importante para la regeneración e integración urbana de los barrios de La Viña y San Antonio, así como un paso más hacia el necesario soterramiento de la conexión desde el enlace de la A-7 con la autovía hacia Aguilas para evitar las largas colas de vehículos que a diario se registran en la zona», según las mismas fuentes.

Un problema que viene de lejos

El año pasado por estas fechas, el que era alcalde, Francisco Jódar, pidió a la compañía eléctrica el desmontaje de la «maraña metálica». «Es un tema de auténtica justicia social, un compromiso asumido en su momento por parte de Iberdrola que los lorquinos nos merecemos ver satisfecho», subraya. Todo surge de un convenio firmado el 24 de marzo de 2003, en el que los promotores compraban a la eléctrica los terrenos de la subestación para construir un residencial. Algo que no se realizó debido al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Iberdrola se comprometía a cambiar la ubicación de la instalación y descontaminar el terreno.

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