Palmo a palmo

Los Alcázares, José Sánchez Lozano y Gregorio Henarejos

14.08.2016 | 04:00
Los Alcázares, José Sánchez Lozano y Gregorio Henarejos

En Los Alcázares encontramos personas, fechas y acontecimientos que son de interés. El escultor José Sánchez Lozano hizo entrega de una nueva imagen de la Virgen de la Asunción al pueblo de Los Alcázares el día 7 de agosto de 1951 en las instalaciones del Aeródromo, fue bendecida por el cura párroco y capellán de la Base y después trasladada en solemne procesión por las calles de la localidad, acompañada por el repique de campanas de la iglesia de la Caridad, hasta la sede parroquial, la llamada Iglesia Vieja.

Sánchez Lozano, escultor del Pilar de la Horadada con taller en Murcia, fiel seguidor de la estela salzillesca, algunos años profesor en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Murcia, tuvo la oportunidad de acoger en su estudio a varios jóvenes que se iniciaban en el mundo de la pintura y la escultura en los años 50, 60, 70: Domingo Blázquez, Antonio Labaña, Manuel Ribera Girona, Francisco Liza...

Hacia 1955 conocerá al alcazareño Gregorio Fernández-Henarejos, de 19 años, que comenzaba su aventura en el mundo de la pintura y la escultura de forma autodidacta. La madre de Gregorio, a través de una familia de Los Alcázares, a su vez amiga de la familia del artista, hace posible el encuentro. El joven Henarejos permanecerá cortas temporadas en Murcia, acudiendo a la Escuela de Bellas Artes perfeccionando su formación y durante algunos veranos acude en bicicleta hasta el estudio del maestro en Torre de la Horadada. Recuerda con gratitud aquella primera e inesperada demostración artística en el taller del maestro –dar lija a una talla–; el sorprendido alumno esperaba que le pidiera una muestra de dibujo.

La relación de respeto y admiración del discípulo hacia el maestro perdura en la actualidad. Fueron amigos y nos cuenta Henarejos que invitaba al maestro todos los veranos a pasar un día juntos y comer en la casa familiar después pasear por Los Alcázares, incluso se quedó a dormir en alguna ocasión. Era todo un honor para Consuelo, la esposa de Gregorio, atender a un hombre humilde y sencillo, que no reclamaba grandes cosas, aceptando gustosamente lo que buenamente se le ofreciera. Nos atrevemos a imaginar las conversaciones y confidencias, buscando la sombra y el fresco entre los jazmineros y el limonero del patio de la casa-estudio, cerca de Los Alcázares. Después, la visita obligada a la iglesia parroquial donde preside el altar mayor la imagen de la patrona, la Virgen de la Asunción; conseguida gracias al encargo del cura párroco don Pedro López Nadal, que valiéndose de otro cura, don Antonio Modéjar, amigo del artista, consiguieron que hiciera un hueco entre sus encargos y atender la urgente petición; el motivo era extraordinario: se había proclamado el dogma de la Asunción y Los Alcázares lo iba a celebrar con todo boato. En la zona del Mar Menor hay obras de Sánchez Lozano en San Pedro del Pinatar, Dolores de Pacheco, Torre Pacheco... Pero la relación con Los Alcázares es especial, se le añade un plus de afecto, respeto, cercanía, deferencia... El 19 de mayo de 2004 escribía Henarejos: «A mi maestro don José Sánchez Lozano en el primer centenario de su nacimiento en Pilar de la Horadada. Dios te dio la vida para que vinieras a esta tierra mediterránea a dar ejemplo de humildad y del buen hacer, llenando de gran belleza y bondad los rostros de tus Vírgenes, para gloria y fe de la humanidad».

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