Las reliquias de la sangre de San Juan Pablo II se venerarán en Caravaca en 2016

La Iglesia de El Salvador acogerá el relicario en una hornacina realizada por el pintor Torregar

20.12.2015 | 04:00
Rouco Valera presidirá los actos de preparación del próximo Jubileo

Caravaca de la Cruz se prepara para vivir el tercer Año Jubilar in perpetuum, que comenzará el próximo 8 de enero de 2017. Uno de los actos centrales, dentro de este año preparatorio, será la presentación de la reliquia de la sangre de San Juan Pablo II, que tendrá lugar en la Basílica el próximo 22 de febrero de 2016, fiesta de la Cátedra de San Pedro.

Esta reliquia de San Juan Pablo II ha sido concedida por la Diócesis de Cracovia a la Iglesia Mayor de El Salvador, de Caravaca, donde permanecerá para su culto y veneración. Se trata de una muestra de sangre recogida de la sotana del pontífice, el día de su intento de asesinato en el año 1981.

La petición la ha realizado el párroco de Santo Tomás Moro de Obertshausen (Alemania), Norbert Hofmann, cuya sede cuenta ya con una reliquia, y cuya comunidad visita todos los años la Ciudad Santa del Noroeste, durante sus fiestas patronales.

Por su parte, la Cofradía de la Vera Cruz y la parroquia de El Salvador se hermanaron con las iglesias católicas de Santo Tomás Moro y Sagrado Corazón de Jesús de Obertshausen el pasado día 9 de diciembre de 2012.

La reliquia se presentará en el transcurso de una misa presidida por el Obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. Tras la celebración, se realizará una procesión hasta la parroquia de El Salvador donde se colocará el relicario en un retrato del Santo Padre con hornacina realizado por el pintor José Antonio Torregrosa (Torregar), natural del municipio de Ceutí.

Año preparatorio al Jubileo
Como se hiciera desde la primera celebración en 2003, el año anterior al jubileo se organiza un año preparatorio con distintas actividades y ceremonias a las que asisten personajes de reconocido prestigio de la iglesia católica.

La Diócesis de Cartagena anunció que la apertura del año preparatorio comenzará el próximo domingo 10 de enero con una eucaristía que estará presidida por el Arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Un cardenal, que aunque alejado de los nuevos designios de la iglesia católica y de las pautas marcadas por el papa Francisco, es un viejo conocido de Caravaca de la Cruz, ya que fue el encargado de clausurar el Año Santo el pasado 2003 y también de presidir su apertura en el año 2010.

Este año preparatorio coincide con el Año de la Misericordia, que el papa Francisco inauguraba recientemente con la apertura de la Puerta Santa de San Pedro. Asimismo, el pontífice ordenaba, a través de su bula 'Misericordiae Vultus', que dicha concesión se trasladase a todas las iglesias del mundo. Así, el prelado murciano, Lorca Planes, era el encargado de abrir la Puerta del Perdón (de San José) en la Catedral de Murcia, el pasado domingo.

El obispo Lorca Planes pidió en su homilía que «todas las parroquias de la diócesis peregrinen hasta la catedral, pero que este año de gracia también se puede vivir en todas las iglesias». El papa Francisco también recordó en dicha bula que «en este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor», haciendo referencia a su universalidad.

Sucesión de conmemoraciones
De este modo, Caravaca de la Cruz iniciará en 2016 un preparatorio inmerso en el Año de la Misericordia, que concluirá con la celebración de su Año Jubilar. De la misma manera, la ciudad cerraba, hace unos meses, otra etapa Jubilar con la celebración del Año Teresiano, coincidiendo con el 5 centenario del nacimiento de Santa Teresa, primera doctora de la Iglesia. La población del Noroeste murciano cuenta con una fundación de Santa Teresa (las carmelitas se marcharon en 2004) y otra de San Juan de la Cruz.
Durante estos años preparatorios, otro de los personajes que visitó la Basílica fue Benedicto XVI, cuando era cardenal Joseph Ratzinger, encargado de cerrar el Año preparatorio del Jubilar de 2003 y quien ponía de manifiesto la importancia del signo de la cruz dentro del mundo cristiano. «La santa Cruz de Caravaca es la fuerza santa con la que Dios golpea nuestros corazones y nos despierta», dijo el papa emérito.

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