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La Torre de Mena y su restauración

13.12.2015 | 01:06

Los terribles terremotos que sacudieron la ciudad de Lorca el 11 de mayo de 2011, dejaron a la luz sus efectos devastadores en una de las principales joyas que se conservan, dentro del patrimonio cultural, en la pedanía de La Hoya. Se trata de la conocida como 'Torre de Mena' o 'Torre de la Casa del Obispo'. El Banco Europeo de Inversiones, dentro de la partida de 23 millones de euros destinada a la recuperación del patrimonio cultural y artístico de Lorca, después de los seísmos de hace ahora dos años, destinará 50.000 euros en la restauración integral de la citada torre, según ha confirmado la concejal de cultura del ayuntamiento, Sandra Martínez.

Con motivo de las obras del trazado de la referida autovía, el entonces ministerio de Obras Públicas y Transportes tuvo en cuenta los restos arqueológicos que se encontraban en la zona al tiempo que se preservó como monumento histórico dentro del amplio mapa arqueológico con el que cuenta la citada diputación lorquina. Al pie de la 'Torre de Mena' reza una inscripción colocada en el suelo en la que consta que la construcción data de la época almohade (siglos XII-XIII). Su función era la de torre vigía sobre el Valle del Guadalentín en comunicación con el castillo de Lorca. Asimismo se hace constar que la restauración de la misma se llevó a cabo con la colaboración de la consejería de Educación y Cultura de la Comunidad Autónoma de Murcia y Ministerio de Obras Públicas y Transportes en el año 1992.  

Desde entonces hasta ahora, el monumento se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. En el año 2006 se efectuaron nuevos trabajos consistentes solamente en «una restauración de la restauración», como reconoció la propia dirección general de Cultura de la Comunidad Autónoma de Murcia.  En el libro 'Memorias de arqueología', del año 1991, uno de sus capítulos trata sobre 'La torre islámica Casa del Obispo. Intervención arqueológica en el tramo II de la autovía Murcia-Puerto Lumbreras'.

Los autores del citado libro son Luis A. García Blázquez, Andrés Martínez Rodríguez y Consuelo Martínez Sánchez. En las conclusiones finales consta que la intervención arqueológica realizada ha ofrecido como resultado el hallazgo de una torre islámica, de la cual se conserva la cimentación y parte del primer encofrado  del cuerpo visible inferior. La torre, de planta cuadrada y situada en un altozano, se levantó con la técnica del encofrado con muros de argamasa de cal y piedra cimentados directamente sobre la roca de base. A dicha construcción se adosa una estructura de planta rectangular mientras que en el flanco de Levante solo se conservan los restos de un pavimento de cal de lo que puso ser otra zona de habitación.

Estructuralmente es similar a otras atalayas, como la cercana Torrecilla. El alzado estaría constituido por tres cuerpos verticales: el tramo inferior macizo, el cuerpo central conformado por una posible cámara dotada de una puerta de acceso en altura y el superior coronado por una terraza con paso desde el interior. La altura de la Torre del Obispo se puede reconstruir a partir de una fuente de 1347, en la que se describe la construcción de una torre en Bullas donde se menciona que la altura del torreón se debería edificar con 15 tapias. Aplicando dicha proporción resultaría una torre de 12´90 metros.

Los restos del enlucido conservados en la cara sureste permiten apuntar que dicha torre estuvo encalada o blanqueada por lo menos en su parte inferior al igual que se ha constatado en La Torrecilla o en el Castillejo de Tercia. Se trata de una atalaya dotada de una pequeña guarnición, cuyo cometido era el de registrar desde lo alto lo que sucedía en el Valle del Guadalentín, para dar aviso de lo que se descubre, con ahumadas o almenaras, a la fortaleza principal que se encontraba en el castillo de Lorca. La fecha de fundación de la torre, según el mencionado artículo, podría estar entre finales del siglo XII y la primera mitad del XIII, concretamente dentro del periodo islámico-almohade.

Todos los elementos de la vajilla de cocina, almacenamiento, presentación, usos múltiples y objetos adicionales se encuentran con la misma tipología y dotación en contextos de Lorca y Murcia. En la Cañada de Mena se localiza asimismo un asentamiento sobre la cima y laderas de un cerro formado por dos montículos unidos, de unos 300 metros de longitud por 150 metros de anchura con pendientes no demasiado abruptas y enmarcado por dos pequeñas ramblas. 

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