Los Alcázares

Adiel lucha por su vida

El niño de tres años que rescataron el pasado miércoles del fondo de una piscina pública en Los Narejos mejora, aunque su estado es delicado

22.08.2015 | 04:00

­Ahora están más unidos que nunca. Unos quince miembros de la familia de Adiel, el menor de tres años que el pasado miércoles ingresó en la UCI pediátrica del hospital Virgen de la Arrixaca después de que lo rescataran del fondo de una piscina pública en Los Narejos, permanecían a la espera de noticias en los pasillos del centro santuario. «Lo importante es que nuestro pequeño mejore. Es lo que toda nuestra familia, aquí y en Ecuador, está pidiendo. Estamos unidos en oración, nuestro corazón está con él», dijo sereno el abuelo.

Tras una intensa jornada de baño en una piscina pública de Los Narejos, Betty y Carlos, los padres de Adiel, y el resto de la familia disfrutaban de un rato de asueto lejos del agua: «Mi esposo jugaba a las cartas y yo me dormí en un par de ocasiones», cuenta la madre, serena, pero con un atisbo de lágrimas en los ojos, «Adiel estaba conmigo hasta que, de repente, dejé de verlo».

Alarmados por no encontrar rastro del pequeño, fueron a la zona de piscinas. Lo encontraron al fondo de la de adultos, donde el agua llegaba a cubrir el metro veinte. «No lo pensé, me tiré, aunque no sé nadar, para cogerlo. Salí con él por las escaleras y casi me caigo. Eso me cuentan, yo no lo recuerdo», recapituló Betty, mientras gestualizaba cómo dejó a su hijo en el suelo y gritó en busca de ayuda.

Tras dos días de angustia, la familia se encontraba mucho más calmada ayer. Pese a las cautelas, informaron de que los médicos ven mejoría y le habían retirado la sedación profunda. «Nos queda que despierte y no tenga daños cerebrales», dijeron con esperanza.

Y hay motivos para ello: Carlos pudo comprobar cómo los dedos del pie del menor se movieron cuando le habló de la mascota familiar: «Le quitaron los sedantes y le hablé de nuestro perro, que le gusta mucho. De pronto, vi cómo movía los ´deditos´ del pie. Los médicos dicen que puede ser un reflejo, pero también una reacción». Vídeos, canciones, conversación y el calor de la mano de su madre son los mejores bálsamos que sus allegados pueden darle para que salga del bache. Y en ello siguen. Constantes.

Betty Carlos y los abuelos rezan y recuerdan al pequeño, «que es un terremoto» y agradecen a los médicos del hospital de la Arrixaca los esfuerzos hacen para devolvérselo como siempre: lleno de vida.

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