M.J.M.G
Daniel Escudero, el más antiguo militante socialista en el municipio de San Javier, murió el pasado 6 de febrero a los 94 años de edad, tras una vida dedicada a la política y a la defensa de sus ideas, de las que nunca abdicó pese al alto coste que le supuso para su economía familiar.
Nacido en la pedanía de La Grajuela, era hijo del secretario de la Casa del Pueblo de San Javier y presidente de UGT en tiempos de la República y con apenas 18 años se enroló en el Cuerpo de Carabineros y participó en la Guerra de Civil en el Frente de Madrid.
Tras acabar la contienda, su padre fue encarcelado y tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su familia. «Debido a sus antecedentes políticos, nadie le daba trabajo, así que tuvo que buscarse la vida como pudo», recuerda su hijo Emilio. El único modo que encontró de llevar dinero a su casa fue vendiendo novelas «en una bicicleta, desde Torrevieja a Cartagena y en el funeral, algunos asistentes me comentaron que conservaban en su casa los libros que le compró».
También trabajó haciendo pozos o podando árboles, hasta que pudo montar su propio negocio, un almacén de abonos e insecticidas en la pedanía de Pozo Aledo.
Las dificultades económicas nunca le hicieron renunciar a sus ideas y en la época franquista, cuando aún vivían en una casa de campo en Dolores de Pacheco, todas las noches se reunía con los pocos vecinos de la zona en su vivienda para escuchar Radio Pirenaica. «La Guardia Civil sabía que mi padre era ´rojo´, llegaban a la puerta de mi casa, llamaban y todos aguardaban callados porque una reunión en torno a una radio ya era motivo de detención».
Con el almacén llegaron tiempos mejores para la familia, lo que les permitió vivir de una manera desahogada. En la oficina comenzaron las primeras reuniones clandestinas del PSOE y al legalizarse el partido, en 1977, se apuntó en la primera Agrupación de la zona, en San Pedro del Pinatar. De allí se trajo una foto de Felipe González, que colgó en su oficina. Y de esta manera, llegó la decadencia del negocio.
«El mejor cliente que teníamos por entonces, cuando vio la foto, preguntó: «¿Es que tú eres de los rojos?»; mi padre dijo que sí y él contestó: «Pues ya puedes prepararme la factura, que me voy». Esa frase la repitieron muchos clientes más y de esa manera, llegó su ´perdición´; en un municipio conservador como es San Javier, los clientes descendieron de una manera vertiginosa.
«De 800 nos quedamos con 50 y de los que no pagaban», recuerda Emilio. Con la jubilación de Daniel se cerró el negocio y los hijos tuvieron que dedicarse a otros menesteres laborales.
«Nunca se calló y siempre expresó sus ideas; fue socialista de corazón y antifranquista convencido», apunta su familia. Durante ocho años presidió el PSOE en San Javier hasta que el alzheimer le impidió asistir a las asambleas.
«Fue lo único que le pudo apartar de la política activa y excepto por los fallos de memoria, tenía buena salud, hasta que le detectaron un tumor en el hígado y en cuatro meses, se nos ha ido», afirma Emilio.
La lectura y el fútbol (era forofo del Athletic de Bilbao) fueron sus únicas aficiones, además de la política. Tenía dos hijos, Emilio y Paquita, 5 nietos y 2 bisnietos.