CLAUDIO CABALLERO
El incendio que este lunes por la noche se produjo en la ribera del Segura a su paso por el municipio de Cieza podría haberse convertido en una auténtica catástrofe medioambiental de no ser por la intervención de los efectivos contra incendios, que lo calificaron de «muy peligroso» dado lo cercano que quedó el fuego de numerosas casas de campo, zonas de huerta y, aunque un poco más alejado, del monte de la Atalaya.
El fuerte viento reinante hizo que las llamas cruzasen las aguas del Segura desde la margen izquierda a la derecha, propagándose después hasta el paraje de la playa fluvial de La Presa, donde finalmente las llamas fueron frenadas por los efectivos contra incendios.
Fuentes policiales consultadas por esta redacción destacan el «auténtico polvorín» en el que se convierten las riberas del Segura en esta época debido a la sequedad que presenta una maleza que lleva años sin ser limpiada. «Hay zonas en las que no se han cortado las cañas desde hace cuatro o cinco años, y eso, unido a un año tan seco como este y al fuerte viento, hace que las posibilidades de que un incendio pueda propagarse sean muy elevadas», insisten en señalar las citadas fuentes.
Entre tanto, y según ha podido saber esta redacción, ninguna administración pública contempla partidas destinadas a realizar labores de limpieza en la cuenca del Segura a su paso por el municipio.
El fuego se inició en la margen izquierda del río sobre las ocho y media de la tarde, aunque debido a las fuertes rachas de viento logró saltar al otro lado del cauce, llegando a afectar a la arboleda de algunos huertos particulares.
La rápida actuación de los efectivos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento hizo que el incendio quedase controlado poco antes de las nueve y media de la noche, aunque los bomberos permanecieron en el lugar hasta prácticamente la madrugada refrescando el terreno.