CLAUDIO CABALLERO
Los ciezanos y visitantes ya pueden disfrutar de una nueva exposición dedicada al arte sacro y coordinada por la licenciada en Historia del Arte, investigadora y cronista de la imaginería ciezana Ana María Ruiz Lucas. Se trata de Ven, sígueme. Tesoros del arte sacro en Cieza. Imaginería y artes decorativos, que acaba de ser inaugurada en el Museo de Siyâsa.
Por quinto año consecutivo, Ana María Ruiz ha sabido reunir más de 70 piezas de arte sacro e imaginería. Además de grandes obras que normalmente pueden verse en procesión año tras año, las paredes del Siyâsa han sido adornadas con objetos de oro y plata, túnicas, paños de altar, sudarios, toneletes, galas, estandartes, cuerdas, cadenas, coronas, cálices, faroles y joyas que han sido cedidas por las cofradías y por particulares y que nunca antes habían estado expuestas al público.
Las imágenes elegidas tampoco tienen desperdicio. Así, habrá obras del murciano Juan González Moreno, de Francisco Romero Zafra de la escuela cordobesa, del malagueño Palma Burgos, de Ignacio Pinazo –de la escuela valenciana–, Antonio Hernández Navarro –de la murciana–, así como de José Sánchez Lozano, de Manuel Juan Carrillo Marco y del joven imaginero ciezano Antonio Jesús Yuste.
Entre los elementos expuestos, Ana María destaca el primer sudario que tuvo el Santo Cristo del Consuelo que data del siglo XVII y que nunca antes había sido visto por el público, así como el Cristo de Medinaceli que se custodia en el convento de San Joaquín.
Una jarra de Juan Pablo II
El primer paño de manos de María Santísima de la Soledad también se muestra al público, así como los estandartes de San Juan y la Verónica –únicos en la Región de Murcia y realizados por la gran bordadora lorquina Concha Escámez–, coronas del siglo XVIII y un vestido antiguo (siglo XIX) de Santa María Magdalena que fue el traje de novia de la ilustre ciezana Visitación Aguado. Igualmente, se enseñan al público el guión antiquísimo que era portado encima de un caballo precediendo a la imagen de Santa María Magdalena, un cáliz del madrileño Meneses o una jarrita de agua utilizada por el papa Juan Pablo II en Roma para la eucaristía, entre otras curiosidades.
Ana María Ruiz cree que esta exposición «cautivará tanto a creyentes como a no creyentes amantes del arte. Se trata de una exposición de arte sacro, sinónimo de cultura, que puede atraer turismo, con lo que la ciudad también recibirá un beneficio por esta parte», concluyó.
La artista culmina con esta exposición un ciclo que se inició hace cinco años y que ha permitido sacar a la luz casi 400 obras de arte, la mayoría de ellas inéditas. Ha sido, sin duda, una pieza más del puzzle que ha hecho posible que la Semana Santa de Cieza haya sido declarada recientemente de Interés Turístico Nacional.