MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ GARCERÁN
El portavoz socialista y exalcalde de San Pedro del Pinatar, José María García, denunciará al secretario municipal, Carlos Balboa, ante la Fiscalía Anticorrupción del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, así como a los técnicos que han elaborado el expediente que ha dado luz verde al convenio que permitirá la reapertura de cinco pubs de la zona de La Curva de Lo Pagán, por considerar «que han faltado a la Ley del Suelo, a la de Medio Ambiente y a las ordenanzas municipales».
García asegura que no entiende cómo el secretario municipal, que emitió un informe en 2008 en el que se afirmaba de manera ´contundente´ que los pubs eran ilegales y debían cerrarse «so pena de que me denunciaran por prevaricación», por el cuál dio orden de cierre, ahora ha elaborado un escrito en el que se autoriza la apertura de los locales, en base a los artículos 93 y 94 de la Ley del Suelo de la Región.
En el informe del año 2008 se recoge un informe jurídico de la Dirección General de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo de la Comunidad Autónoma que deniega la calificación de «edificaciones fuera de ordenación» a los locales nocturnos y asegura que son ´ilegales´, por lo tanto «no cabe realizar ningún convenio o acuerdo con particulares, en relación a dichos locales, habida cuenta de que las obras de edificación están ubicadas en zona verde y cualquier modificación iría en contra de la legislación vigente».
De esta manera se invalidaba el convenio firmado en su día por el alcalde del PP, Pedro José Pérez, que es un antecedente del que se aprobó el pasado 2 de febrero. Ese convenio permitía el uso de los locales durante quince años y pasado ese periodo, serían de propiedad municipal. El informe de la Comunidad dice que «en los casos planteados en el presente expediente, dichos acuerdos o convenios son nulos de pleno derecho».
Por el contrario, el informe jurídico que ahora permite la reapertura de los locales, dice que «el convenio suscrito por el Ayuntamiento con los propietarios, permite los usos lúdico-recreativos autorizados por el Plan General de Ordenación Urbana», ya que los locales se encuentran en zona afectada por dicho plan, cuya modificación fue denegada por la Comunidad Autónoma. Según fuentes jurídicas consultadas por LA OPINIÓN, «este convenio es una burda manipulación de la legalidad para conseguir un uso alternativo del Derecho, haciendo pasar por lúdico-recreativo la actividad hostelera».
Por otra parte, el portavoz socialista exigirá que se declare nulo el pleno del pasado 2 de febrero por la actitud «partidista» del secretario. García, que se ausentó del pleno por la relación familiar que tiene con uno de los propietarios de los locales –al que perjudicó con el cierre–, preguntó si los concejales de Democracia Pinatarense debían hacer lo mismo, dado que el titular de otro de los locales. José Jesús Ortega, es el presidente de su partido. El secretario demandó a los ediles si tenían amistad ´íntima´ con Ortega, a lo que contestaron que no.
DPi, por su parte, ha enviado un comunicado a los medios de comunicación en el que expresan su «más sincera enhorabuena a los propietarios de los bares, a sus empleados, a nuestra juventud y al Gobierno Popular por su reapertura, y gracias a los organismos del Gobierno murciano del PP que lo han consentido» y se preguntan «si ahora se han podido abrir, ¿por qué los cerraron en su día?». La respuesta, según este partido, es «la coincidencia política entre los gobiernos de San Pedro y el de San Esteban, ya que como todos sabemos, este tipo de coincidencias suele hacer milagros» y finaliza su escrito apuntando que «cuestiones como éstas, motivaron el nacimiento de DPi».
También se ha pronunciado respecto a la reapertura de los pubs el único concejal de UPyD, José Luis Ros, quien apoya la medida, aunque matiza que «no es una carta blanca, decimos sí a la Curva, pero de forma ordenada y en condiciones». Ros recuerda al PP «que la situación se podría haber solucionado mucho antes si el anterior gobierno popular hubiera tenido voluntad».
En el otro extremo, los vecinos de Lo Pagán están dispuestos a seguir la batalla para impedir que la localidad sufra de nuevo los estragos del botellón y las actitudes incívicas que se producían en los tiempos de esplendor de La Curva.