M.J
Las bajas temperaturas y el viento helado que ayer soplaba en el Mar Menor no fueron impedimento para que cientos de romeros acompañaran a San Blas desde la iglesia de Santiago de la Ribera hasta su ermita del paraje de la Calavera, en la festividad del co-patrón de la localidad.
Aunque en menor medida que otras ocasiones, algunos romeros vestían el traje regional, especialmente las reinas juvenil e infantil de Santiago de la Ribera y sus damas de honor. Los caballos y carruajes cerraban el desfile. En los alrededores de la ermita, los romeros daban cuenta de los aperitivos sobre las hogueras que atenuaban el frío y los jóvenes tomaban posiciones en la pinada, mientras los más mayores o las familias con niños pequeños compraban los típicos ´sanblases´ en los puestos.
La rondalla y coro Santiago Apóstol cantó la misa en la ermita a la llegada del santo que, como es costumbre, entró de espaldas tras recibir los vivas de los porteadores después de que lo ´bailaran´. Salvador Gallego recibió la placa de Romero del Año al término del oficio religioso.