ANDRÉS TORRES
A Daniel se lo tragó ayer el fango en Puerto de Mazarrón. Tenía sólo tres años y su hermana Corona, de siete años, trató de rescatarlo, pero ella también quedó atrapada. Los dos niños murieron ahogados en una pequeña laguna en la desembocadura de la rambla de las Moreras, junto a la que minutos antes se divertían jugando a la pelota.
Todo apunta a que el balón fue a parar a la gran charca y que el pequeño se lanzó a recuperarla inconsciente del riesgo que corría, ya que el humedal tenía cerca de dos metros de profundidad, el fondo era fangoso y estaba repleto de ramas.
Junto a ellos se encontraba otro hermano, de 14 años, que tampoco pudo hacer nada por salvarlos y corrió a buscar ayuda. Un turista inglés que se encontraba en la zona fue el primero en acudir. Vio el cuerpo de la pequeña flotando boca abajo y se lanzó al agua. Consiguió sacarla y trató de reanimarla antes de que llegaran los servicios de emergencia, que tomaron el relevo. Tras casi una hora tratando de que volviera a respirar, desistieron.
Eran las dos y media de la tarde y Daniel seguía sin aparecer. No fue hasta las seis y media –cuatro horas más tarde– cuando los buzos del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil lo sacaron de la laguna.
«Estaba a tan sólo un metro de la orilla, pero hundido en el fango boca abajo y por eso fue difícil de encontrar y no pudieron sacarlo antes», explicó el director general de Protección Civil de la Comunidad, Luis Gestoso.
Los padres de los niños fallecidos no estaban muy lejos, pero no se dieron cuenta de lo que ocurría hasta que fue demasiado tarde. Se encontraban a escasos diez metros del lugar donde tuvo lugar la tragedia, junto a las dos autocaravanas en las que están recorriendo España para disfrutar de unas vacaciones, explicó la propia madre a esta redacción.
Una familia con ocho hijos
Desolada, pero con gran entereza, la mujer atendió a este periódico. Instantes antes se ocultaba tras una de las caravanas, sentada sobre un bordillo, con la cabeza gacha y con la frente apoyada en su mano. Explicó que los niños fallecidos eran sus dos hijos pequeños de un total de ocho y se mostraba reacia a que las cámaras grabaran la zona donde tenía aparcadas las caravanas. «Es una gran desgracia, estamos destrozados», dijo. Los padres son de origen bosnio, pero viven en Italia desde hace cuarenta años. Un primo de los niños explicó que su tío –el padre de los pequeños– regenta un bar en Italia y que están en España de vacaciones.
Fe de erratas: Ayer informábamos que los padres se alojaban en el camping de Bolnuevo. Esa información no era correcta.