ISABEL SÁNCHEZ MELGAREJO
Si existe un plan para renovar electrodomésticos y coches, ¿por qué no para cambiar los viejos juguetes eróticos por otros nuevos?
La juguetería para adultos SexyShop, situada en Santomera, ha dado el primer paso y ha puesto en marcha un plan de reciclaje y renovación de vibradores, novedoso y pionero en la Región, para todas aquellas personas que quieran deshacerse de estos juguetes sexuales de forma discreta.
Esta iniciativa, bajo el nombre «Deshazte de las malas vibraciones» encuentra su explicación en que los vibradores, además de estar fabricados de diversos materiales, como el plástico, contienen un mecanismo eléctrico, que funciona con una batería interna o con pilas, que permite la vibración y que, según ordena la normativa sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, no se puede tirar a la basura tradicional porque es ilegal y resulta dañino para el medio ambiente.
Para reciclar este tipo de juguetes, los usuarios tienen que separar las distintas partes según su material y depositarlo en cada contenedor. En el caso de los mecanismos eléctricos, es necesario que sean entregados en un punto ecológico para que allí se encarguen de su tratamiento. El traslado hasta uno de estos ecoparques es competencia del usuario, que debe acudir con su juguete y entregarlo.
SexyShop, a través de este plan, que por el momento no cuenta con límite de fecha, amplía sus servicios y ofrece esta nueva prestación a sus clientes. De este modo, el cliente puede acudir al establecimiento y depositar allí el juguete o bien entregarlo a alguna de sus ´asexoras´ en alguna reunión de Tuppersex. SexyShop, gracias a un convenio que ha firmado con una empresa de tratamiento de residuos, reúne los vibradores desechados y se los cede, de modo que la gestora, en este caso de titularidad catalana, se encarga de manipular el mecanismo.
SexyShop no se encarga de reciclar los vibradores, sino que actúa de intermediario entre el cliente que quiere tirar su juguete y la empresa que gestionará este material. Asimismo, este negocio propicia deshacerse del juguete de forma discreta y evita al consumidor las molestias de desplazarse a un punto ecológico y tener que entregar el producto en mano.
El establecimiento sube así un peldaño más en la oferta de productos y servicios relacionados con el mundo del sexo y la erótica y lo hace, por primera vez, en la región de Murcia.