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CLAUDIO CABALLERO La veintena de trabajadores discontinuos de la cooperativa agraria de Calasparra Rex Persicum deberían de haberse incorporado a su trabajo este pasado 15 de mayo. Sin embargo, cuando acudieron a la empresa, se encontraron con un cartel de 'Se vende' colocado en la puerta de la fábrica.
Es lo mismo que les ocurrió a otros dos empleados de la empresa, esta vez fijos, que ayer viernes, cuando acudieron a las instalaciones de la cooperativa, se las encontraron cerradas a cal y canto.
Estos dos empleados han denunciado que se encuentran inmersos en un proceso de expediente de regulación de empleo que finalizó ayer, "por lo que deberíamos de habernos incorporado hoy (viernes), y sin embargo nos encontramos la empresa cerrada", contaba ayer a pie de fábrica José Saorín, uno de los trabajadores afectados.
Dicen además que los dueños de la cooperativa les deben los salarios comprendidos entre octubre de 2009 y el 25 de enero de 2010.
"Hemos agotado la vía moral y no tenemos respuesta del consejo rector, por lo que ahora no vamos a tener más remedio que ir a la vía de lo social".
Los trabajadores van a proceder a presentar denuncia con objeto de que el despido se declare improcedente y así poder cobrar las indemnizaciones pertinentes.
Venden el material
Los trabajadores sospechan, además, que los dueños están vendiendo material de la fábrica, algo que consideran una prueba evidente de que no piensan abrir de nuevo las instalaciones como les habían asegurado.
Hasta ahora, esta empresa comercializaba unos cuatro millones de kilos de fruta de hueso como melocotón, ciruela, albaricoque y nectarina procedente de diferentes socios de Cieza y Calasparra.
Esta empresa intentó ayer en reiteradas ocasiones recabar la versión de la empresa, pero nadie atendía el teléfono que se ofrece como contacto.
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