EFE
Antonio G., el hombre diagnosticado de esquizofrenia al que se juzga en la Audiencia Provincial de Murcia acusado de asesinar en Alcantarilla a la mujer que cuidaba de él y de su madre, declaró ayer en la primera sesión de la vista oral que está "arrepentido" y no sabe por qué lo hizo, "porque las relaciones con ella habían sido siempre muy buenas".
El procesado añadió que el día en que ocurrieron los hechos, el 17 de octubre de 2007, había tomado cocaína, droga a la que es adicto, y whisky y "estaba cegado, por lo que no sabía lo que hacía".
Señaló también que la agresión se produjo cuando la víctima, Celsa B., dormía, y le asestó 14 puñaladas que le afectaron al pecho y al cuello, varias de ellas mortales por afectar a zonas vitales, según el informe de autopsia.
El acusado declaró a la Sala que al abrir la puerta para intentar sacar a la mujer a la calle y pedir socorro, se escapó el perro, por lo que fue en su busca y cuando lo encontró lo mató a palos.
En la primera sesión de este juicio, que continuará hoy con la comparecencia de los policías que practicaron la detención y de los médicos forenses, declararon también dos hermanos del procesado, que indicaron que éste sufría de frecuentes trastornos mentales de los que era atendido en el Hospital Psiquiátrico de El Palmar y en el hospital Virgen de la Arrixaca.
Precisamente un mes antes de producirse los hechos había permanecido ingresado durante una semana en el segundo hospital para ser atendido de un brote de su enfermedad.
El fiscal enumera penas que suman 27 años de prisión por los delitos de asesinato, maltrato a animal doméstico, resistencia a agentes de la autoridad y lesiones, pues Antonio G. llegó a causar heridas a un agente de la Policía Local.
Al tener en cuenta la eximente de enajenación mental, el fiscal solicita que la pena de prisión sea sustituida por su ingreso en un centro psiquiátrico durante el plazo máximo de 25 años.