M. J. MARTÍNEZ GARCERÁN
Los hermanos José Antonio y Pedro Tórtola, dos modestos empresarios dedicados a la albañilería y la construcción a pequeña escala en San Pedro del Pinatar, están viviendo su particular 'Semana de Pasión' -que dura ya catorce días- en la puerta de la casa de su primo Antonio Albaladejo, conocido como 'El Cornelio', ubicada en el barrio de Los Segundas de Pilar de la Horadada (Alicante). Su objetivo es cobrar los 9.000 euros que, según ellos mismos afirman, les adeuda de una obra que realizaron en una vivienda de su propiedad.
Sentados en unas incómodas banquetas y 'armados' con una cruz adornada con la cabeza de un Cristo y un rosario, regalo de una vecina, José Antonio y Pedro han tenido que cerrar su empresa, Estructuras Hermanos Tórtola S. L. porque no han podido pagar los materiales con los que reformaron la casa de Antonio Albaladejo, ubicada en la pedanía agrícola de La Grajuela, en San Javier. Ellos pasan los días esperando que su escurridizo pariente tenga a bien asomarse a la calle y "dar la cara de una vez por todas", lo que no ha ocurrido hasta el momento.
"Venimos aquí a las nueve menos cuarto de la mañana y no nos vamos hasta las seis y veinte de la tarde, así todos los días, incluidos los fines de semana, y estaremos también el día de San José y en Semana Santa hasta que nos dé una respuesta; al fin y al cabo, no tenemos otra cosa que hacer", aseguran ambos hermanos, que se alimentan "de lo que los vecinos nos traen, unos, un café con leche, otros, un bocadillo...".
La casa en la que han realizado la reforma tiene una superficie de 85 metros cuadrados y los hermanos la han rehabilitado totalmente. 'El Cornelio' les abonó en su momento 2.000 de los 12.000 euros del presupuesto de la obra, que se terminó hace dos años, tres meses "y 13 días" y desde entonces no han visto un solo céntimo. La situación se ha hecho tan angustiosa para los hermanos Tórtola que subsisten "gracias a nuestras mujeres, que están limpiando casas y trabajando en lo que pueden". La furgoneta de trabajo está empapelada con una pancarta en la que se lee 'Cornelio, dos años y no paga' y los días que llevan protestando en la calle, a la espera de que se produzca el milagro y su primo se digne a salir de su casa y saldar la deuda que les ha arruinado la vida.