EFE
Uno de los dos policías locales de Bullas que acudieron al bar donde en abril de 2006, según la acusación del fiscal, se intentó matar a su dueño, un ciudadano argentino, declaró ayer en el juicio que al acudir al establecimiento vio a los cuatro acusados "que estaban, como una piña, encima de la víctima" y añadieron que en el suelo se encontraba el astil de una azada, partido, con el que según el fiscal fue agredido J.C.G., el propietario del local. Los testigos indicaron que ni en el local ni en la ropa de los acusados hallaron el arma blanca con la que, según la acusación estatal, se apuñaló al herido.
Por su parte, los acusados, J.G., J.D.G., C.M. y C.A. negaron que utilizaran ningún arma blanca y señalaron que acudieron al bar después de que supuestamente el agredido vejara a una menor, novia de uno de ellos. El fiscal acusa a estas cuatro personas de un delito de homicidio en grado de tentativa y pide para cada una ocho años de cárcel.