JUAN ANTONIO SOLER
Una fuga de gas corrosivo hizo saltar ayer las alarmas en la fábrica jumillana J. García Carrión. Los bomberos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento de la Región de Murcia recibieron el aviso sobre las tres y media de la madrugada, después de que fueran alertados por los empleados que se encontraban en ese momento trabajando en las instalaciones y que vieron aparecer "una nube amarilla en el techo".
Hasta la factoría se trasladaron 12 bomberos con seis vehículos de extinción, con bases en Jumilla, Yecla y Cieza, que ventilaron el recinto y se encargaron de rociar el tanque con agua pulverizada para su posterior decantación para evitar la formación de una nube tóxica, según indicaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias. Voluntarios de Protección Civil de Jumilla también se presentaron en la factoría para prestar apoyo logístico.
Por fortuna, no hubo que lamentar daños personales, aunque una familia que vive en los alrededores tuvo que ser desalojada de su vivienda, al igual que los empleados que en ese momento trabajaban en la empresa. Algunos notaron picores e irritaciones en la piel, como Felipe López, que acudió horas después a la sede de la factoría para consultar cómo actuar ante los síntomas, que también presentaba su mujer.
Según informaron fuentes del Centro de Coordinación Operativa de la Administración Local y el concejal de Seguridad Ciudadana, Primitivo González, el escape tóxico es producto de una mezcla química que podría estar formada por ácido nítrico y sosa cáustica.
Juan Tomás, sargento jefe del Parque de Bomberos de Jumilla, explicó que se realizó una "actuación rápida y eficaz". Además, la carretera N-344, junto a la que se encuentra la fábrica de García Carrión, fue cortada durante unas horas por precaución, si bien el tráfico quedó restablecido a las cinco de la madrugada.