El veredicto absolutorio de Francisco José Cano causó ayer cierta sorpresa en la Justicia murciana. Varios juristas consultados por esta redacción coincidían en calificar como "paradójica" la decisión del jurado popular.
Uno de los extremos que causó mayor extrañeza fue el hecho de que el jurado, en su veredicto, considerase probado -por siete votos a dos- que el fallecido, Visvaldas Feldmanis, no llevaba un ladrillo en la mano cuando atacó a Francisco, sino una carpeta. Inmediatamente después, sin embargo, el veredicto considera que la respuesta del agente de la Policía Local "fue proporcionada".
Para esta decisión, el jurado tuvo en cuenta que el fallecido "era una persona violenta y agresiva" y que la calle en la que ocurrió todo "estaba mal iluminada" y que, por tanto, Francisco José se limitó a defenderse. Este veredicto, probablemente, será recurrido ante el TSJ por la Fiscalía Superior de la Comunidad Autónoma, que mantiene que el agente se extralimitó al sacar su arma reglamentaria. Si el TSJ aceptase el recurso, sería necesario celebrar el juicio con un nuevo jurado popular.