El tribunal también interrogó a una testigo -una joven que había estado aquella noche tomando una copa con los hermanos Orenes-. En comparecencias anteriores ante el juzgado de instrucción, la mujer había reconocido a algunos de los participantes en la pelea. Ayer, sin embargo, aseguró que no había visto ni oído nada. "En el juzgado me pusieron lo que quisieron", declaró. Familiares de las víctimas, presentes en la sala, la interrumpieron entonces, asegurando que había sido amenazada. "No he sido amenazada", declaró, visiblemente nerviosa. Su actuación, no obstante, mereció la reprimenda del presidente del tribunal, Abdón Díaz. "Usted pertenece a ese grupo de gente que reclama una Justicia segura, pero su grado de colaboración, hoy, ha sido decepcionante".