DAVID GÓMEZ
José Galindo Pérez fue cura párroco de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de El Fenazar (Molina de Segura) durante más de 50 años. Falleció el pasado 18 de junio y fue enterrado en la misma iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, templo al que contribuyó a terminar. Allí descansaba en paz. Hasta hace unos días.
Un grupo de vecinos de El Fenazar presentó una denuncia ante Sanidad por los "malos olores" que a juicio de ellos había en la iglesia mientras asistían a misa. Estos feligreses sospechaban que el hedor podría proceden del cuerpo de José Galindo, que según ellos podría no haber sido embalsamado, como hay que hacer cuando se sepulta a una persona en un lugar de concurrencia pública.
Ante las quejas vecinales, la concejalía de Sanidad del ayuntamiento de Molina de Segura, dirigida por Lola Vicente, envió a operarios del cementerio municipal a comprobar si el origen de los malos olores que denunciaban los feligreses procedía de la tumba del cura José Galindo, para tomar así las medidas que fueran oportunas.
Los operarios procedieron a levantar la lápida que indica el lugar donde está enterrado el sacerdote, aunque no ha sido necesario exhumar el cuerpo porque enseguida quedó claro que los supuestos malos olores no procedían en ningún caso de la tumba.
La concejala de Sanidad molinense, Lola Vicente, declaró a este periódico que "los técnicos municipales ni siquiera notaron olores extraños en la iglesia, aunque no quiere decir que no existan. Haremos un análisis más exhaustivo para buscar su origen del hedor, aunque podría proceden de algún desagüe o haber sido causado por las lluvias de las últimas semanas. Pero por favor, que dejen al pobre sacerdote descansar en paz".
Y es que 50 años ejerciendo la labor pastoral en un mismo lugar dan para mucho. Para hacer hermanos, para hacer amigos y también para hacer enemigos. Y no a todo el mundo vio con buenos ojos la decisión de enterrar al cura José Galindo en la iglesia donde muchos van a acudir misa todas las semanas. Así, una vecina que prefirió ocultar su identidad afirmó que el párroco "no es un santo para que se le entierre en una iglesia y, si se le entierra, por lo menos que se le embalsame debidamente para que no haya malos olores".