JOSÉ LUIS PIÑERO
Miles de vecinos acompañaron ayer a la imagen sagrada del Niño del Balate desde su Santuario hasta el Real Monasterio de la Encarnación de Mula, en la tradicional 'Romería de Bajada' que se celebra cada 8 de septiembre y que da el pistoletazo de salida a las fiestas patronales de Mula.
La imagen sagrada partió desde su Santuario a las 17.45 horas, una vez terminada la misa. En las puertas del templo, la urna que porta al Niño fue engalanada con racimos de alabega (albahaca). A partir de este momento, la romería ocupó la carretera comarcal 415, que une Mula con la pedanía del Niño. En el transcurso de la misma, cientos de cohetes fueron disparados y miles de metros de traca fueron prendidos. Sobre las ocho de la tarde, la imagen llegó al barrio de San Felipe, donde fue recibida por las autoridades locales y eclesiásticas, siendo acompañada en procesión hasta el Real Monasterio de la Encarnación.
Durante el trayecto por las calles de la ciudad, el Niño recibió piropos de la multitud, así como pétalos de rosas y globos de colores.
La imagen sagrada del Niño permanecerá en el Real Monasterio hasta el día 11, cuando por la noche será trasladada hasta el templo de Santo Domingo de Guzmán, donde permanecerá hasta el 21 de septiembre, festividad del Niño del Balate.
Los muleños pudieron ver, en esta ocasión, dos novedades. Por un lado el primer reloj en la historia del Santuario,instalado en unas de las torres y que toca cuartos y horas punta. Y, por otro lado, la nueva redonda urbana construida en el cruce de la carretera de Pliego, lugar por donde pasa la imagen sagrada.