MARÍA BRANDYS
El ayuntamiento de Mazarrón ha instalado una valla de seguridad en la zona donde se encuentra la zona de copas de Playa Grande con el objetivo de evitar que los usuarios de los bares hagan botelleo en la zona y realicen actos vandálicos en el mobiliario urbano. Junto a la valla hay guardias de seguridad que controlan la hora de cierre, con el fin de garantizar el descanso de los ciudadanos.
La medida se ha tomado tras una circular enviada por la concejalía de Comercio y Medio Ambiente que recomendaba a los hosteleros vallar la zona para combatir el botellón y la suciedad en la zona. Y es que conciliar el derecho de los vecinos a descansar con la diversión de los veraneantes, sobre todo los más jóvenes, siempre ha sido una tarea difícil para los ayuntamientos costeros. Muchos ciudadanos de la zona ya se han quejado este verano. "Los chicos solían hacer botelleo en plena calle, en el entorno de los bares, y se orinaban en las esquinas", relata una vecina de Playa Grande, que señala que con la valla de seguridad "dos vigilantes prohíben la entrada a menores a la zona de copas, no dejan sacar vidrios del recinto y hay papeleras suficientes". También destacan que "los locales se han comprometido y la zona está bastante limpia".
La Policía acude cada noche de fin de semana a Playa Grande para vigilar que se cumpla el horario de cierre. Pero como es imposible contentar a todos, algunos se han quejado de que, con la instalación de la valla, se convierte en privado un espacio público las noches de fin de semana. Por su parte, el propietario de uno de los bares de la zona de fiesta de Playa Grande añade que las expectativas de los hosteleros son un 50% inferiores a las del año pasado por la crisis.