CLAUDIO CABALLERO
Las consecuencias de la dura tormenta de granizo y agua que el 1 de mayo cayó en la Vega Alta del Segura, y que se cebó especialmente con Abarán, son desastrosas. Los agricultores que tienen sus campos en la zona más afectada, que va desde el Menjú de Cieza hasta las faldas de la sierra del Oro, la Hoya de Don García, el Alto Palomo y la huerta tradicional de Abarán, han perdido gran parte de la producción de albaricoque, melocotón, ciruela y nectarina, además de las hortalizas que se cultivan en el valle del Segura, por lo que cifran en varios millones de kilos las pérdidas, aunque aún no se han contabilizado totalmente. Algunos vecinos del Cabezo de la Cruz de la localidad abaranera, uno de los barrios del pueblo más afectados, comparaban esta tormenta con "la nube de la Virgen del Carmen", que tuvo lugar un 16 de julio de 1980 destrozando la cosecha de aquel año.
Federico García Montiel, concejal de Agricultura del ayuntamiento de Abarán, declaró ayer martes que todavía no se han contabilizado las pérdidas, ya que se trata de una zona muy escarpada en la que se combinan las zonas de cultivo con tierras en las que no hay plantaciones, "por lo que las inspecciones son mucho más complicadas y precisan de más tiempo".
El edil apuntó igualmente que "va a ser muy difícil que las pérdidas se conozcan en su integridad, ya que se trata de cientos de minifundios en los que se cultiva de todo", y descartó que haya posibilidad de solicitar la declaración de zona catastrófica "porque la extensión de la granizada no es suficiente".
Sí informó de que existen zonas arrasadas totalmente, como la Hoya de Don García o Corona, y señaló que los técnicos de las compañías de seguros están procediendo a examinar las zonas más afectadas.
El granizó también cayó en los parajes ciezanos de el Jinete y las Lomas, con el agravante de que con ésta ya son cuatro las tormentas de piedra que han afectado a estas zonas en un mes, según Antonio Moreno, delegado de UPA en la Vega Alta.